Brujas de Montalbán

SINOPSIS (PRÓLOGO)

España es tierra de sortilegios y brujas y, cómo no, los dominios de los señores de Montalbán no iban a ser menos. Nombres como la Tendera, la Tía Fruncida o la Física de la Puebla aún planean en su imaginario colectivo, y vestigios como el callejón de las Brujas o la avenida de la Cruz Verde, símbolo este del Santo Oficio, nos hablan con elocuencia de la dialéctica de aquellos días.

En el casting de hechiceras que nos ofrece las sabrosas páginas de la historia inquisitorial, hemos querido confrontar a dos mujeres muy dispares en edad, fines y circunstancias. Una es Inés Alonso, alias la Manjirona, coetánea de Celestina, anciana y prototipo de bruja, acusada por el mismísimo Alonso Téllez Girón, señor de la villa, y el alcalde Pedro Palacios. La otra es Ana de Borja, separada de la primera por un siglo, que, aunque vecina del citado callejón de las Brujas, aspiraba a convertirse en monja, mas empezó a manifestar evidencias de rapto demoniaco. Encaminose la primera al garrote vil y la hoguera; la segunda migró de exorcismo en exorcismo.

Hemos querido contrastar, en primer lugar, el diferente trato que se confería al endemoniado de al practicante de «brujería». Realmente, las «artes oscuras» constituían un compendio ingente de creencias y saberes ancestrales que el cristianismo fue arrinconando en el redil de los pactos demoniacos. Su práctica, en la mayor parte de los casos, era realizada por mujeres pobres que encontraban en ella una forma de subsistencia. De ellas es fiel representante nuestra Manjirona. Ana de Borja, en cambio, aspiraba a la clausura, para la cual se requería de no poco capital. Al parecer, una enfermedad cardiaca le apartaría de la vida conventual por lo que es muy probable que esta fuera la única causa de su «posesión».

La dramaturgia que proponemos coloca a nuestras dos protagonistas y sus respectivas historias hombro con hombro, entrelazándose hasta fundirse en una. La Manjirona se antojará un trasunto de Celestina; Ana de Borja, una suerte de Melibea que, en vez de perder el seso por un doncel de jubón y calzas, lo perderá por otro con cuernos y pezuñas. Cordura y locura, así, se hacen una para señalar una sociedad que precisa de hogueras para alumbrar su cerrazón y su oscuridad. Porque no existe mejor negocio, como señala Molière en boca de don Juan, que constituirse en «vengador de los intereses divinos». Así se ocultan las propias faltas y pecados y se entrega uno, junto a sus hermanos de armas, a un placentero y virtuoso exterminio del impío. Para entender de verdad estas cuestiones y descubrir su pavorosa actualidad solo hace faltar sustituir la religión por los credos de moda. ¡Estamos tardando para efectuar este sano ejercicio! ¡Vayamos preparando las teas!

Expresar mi agradecimiento al Ayuntamiento de La Puebla de Montalbán por su apoyo a este proyecto y a todos los que lo habéis hecho posible.

----

Alberto Gálvez

Brujas de Montalbán

ELENCO

Fernando Díaz

Patricia Muñoz

Desiree González

Jacqueline García

Sylvia González

Lucia Trentini

David Jiménez

Aníbal Fernández

Jonás Gómez

Dirección: Israel Muñoz

Autor: Alberto Gálvez

Escenografía: Israel muñoz, Klara Vinila, Alejandra Viñas, Fran Sánchez.

Jefe técnico: Alejandro Muñiz